viernes, 6 de febrero de 2009

Los Cohetes Argentinos


Instalado en el puesto de proa del Bombardero, el Coronel Baumbach observaba la salida del misil.
Condecorado en persona por Hitler con las hojas de Roble de la Cruz de Caballero sobre la Cruz de Hierro, había realizado cientos de peligrosas misiones durante la guerra, pero esta era diferente.
Por delante no tenía las oscuras y turbulentas aguas del canal de la mancha sino las cálidas y marrones del Río de la Plata. El bombardero no era su amado Junkers 88, sino un cuatrimotor Lancaster Inglés, uno de los muchos entregados por el Reino Unido a la Argentina para saldar la deuda de tanto trigo y carne provisto durante la guerra.
Con una longitud de 3,54 metros y una carga explosiva de 500 kilos, el misil PAT-1 (proyectil teledirigido Argentino uno) cayó unos pocos metros al ser soltado, luego encendió su cohete Walter y alcanzó rápidamente los 1000 km/h. Por medio de un equipo de radio, Baumbach lo controlaba con movimientos certeros.
Al mando del avión estaba Karl Henrici, hermano del responsable científico del proyecto, Julius Heinrici y afamado piloto de pruebas. Completaba la tripulación Hans Hermann Steinkamp, que al igual que Rudel, fue piloto de los bombarderos en picado Stuka en el frente ruso. Desempeñándose en los grupos 1/SG1 y 14/SG9, Steinkamp destruyó 70 tanques enemigos, la mayoría T33 soviéticos. Lejos de la fantástica cifra alcanzada por Rudel, pero dentro de los 10 mayores destructores de blindados de la Luftwaffe, fue condecorado personalmente por Hitler con la Cruz de Caballero sobre la Cruz de Hierro el 24 de octubre de 1944.
Dotado al igual que Rudel de una suerte increíble, logró sobrevivir a miles de misiones a baja altura, a veces perseguido por más de 12 cazas soviéticos, y se entregó a los norteamericanos.

Baumbach observaba la trayectoria del misil cuando una explosión distrae su atención. Uno de los motores Rolls Royce Merlín del bombardero estaba detenido y en llamas. Le hubiera gustado ayudar con su experiencia al piloto, pero a diferencia de bombarderos norteamericano B-17, el Lancaster no tiene puesto de copiloto, además, el pesado aparato no planea demasiado bien.
Luchando con los mandos, Henrici se percató que no jamás alcanzaría la larga pista del aeródromo de Quilmes y que tendría que acuatizar. Niveló a pocos metros de altura sobre el agua pero el dañado bombardero bajó la trompa e impactó violentamente contra el agua.
Aturdido por el golpe, Baumbach quizás tuvo tiempo de pensar en su mujer y sus tres hijos, e intentó salir a la superficie, pero estaba atrapado y sus pulmones se llenaron del agua tibia y barrosa del Río. También murieron Karl Henrici, y un suboficial Argentino, pero tres tripulantes sobrevivieron alcanzando a nado la costa.1
Baumbach, que contaba con solo 37 años, fue enterrado en el cementerio Alemán de Buenos Aires el 24 de octubre de 1953 y las tristes palabras de despedida las pronunció el General Galland.

Libro: La Luftwaffe en Argentina. Precio $34, comunicarse con el autor al 0223-154398219 o al mail: horaciorivara@live.com.ar

2 comentarios:

walter dijo...

Muy bueno Horacio !!
Un Abrazo !!
Walter Bentancor

defensa.nacional@hotmail.com dijo...

buena informacion,que industria que supimos tener,ojala la recuperemos,por el bien de la nacion,un cordial saludo.